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jueves, 20 de mayo de 2010

Campeonato Mundial de Barbacoa, Memphis in May, día uno


El día que tanto esperamos llegó, partimos a las 5 de la mañana rumbo a Memphis, viaje que nos tomaría un día entero. El itinerario no era sencillo: Guatemala-El Salvador-Miami-Charlotte-Memphis. Hasta Miami ibamos en el mismo avión con mi abogado y en este punto agarramos vuelos separados, el se embarcaba vía Atlanta y yo, vía Charlotte.

El vuelo a San Salvador pasó sin novedades, esa media hora donde uno ni se ha terminado de acomodar cuando ya va aterrizando el avión. Se siente bien tocar el terruño salvadoreño, rodeado de tanto pipil bravo porque les decomisaron los botes de crema con olor a rosas y navajas de esas dizque Suizas. Lo matado de la risa es como ellos les encantan hacerse los suizos, aduciendo no saber nada de las regulaciones, pidiendo bolsitas prestadas Ziplock y haciéndoles mala cara a los guardias que solo hacen su trabajo sereando calzones chucos ajenos.

-¿Y si compramos una botellita de vodka para el camino?- sugierió sutilmente mi abogado, tomando muy en serio el viaje que nos espera a nuestro destino vacacional, a lo cual contesto: -como dice Chibola, si en Europa ya andan a v…a, hay que alcanzarlos.-

A medio camino para Miami, comenzamos a entrar en calor, platicando de lo que nos esperaba en el Campeonato. La ansiedad de Harry era mucho mayor que la de su abogado, dado que era su primera vez en un evento de esta magnitud, como ya saben esta era la segunda vez que iba mi abogado. El equipo ha ganado el campeonato en 2005 y diversos lugares en el top ten desde 1994. Ser parte del equipo para 2010 y participar en un Campeonato Mundial sería un privilegio para un salvadoreño además de un lujo hoy que ya ni la FIFA nos reconoce para mandar árbitros a sus eventos mundialistas.

Nos soplamos media botella así de escondidas, sin que nos vieran las aeromozas, no que no se hayan fijado, pero, ¿quien se resiste a los encantos de Harry? Llegamos a Miami, almorzamos unos sanguches de bagels horribles, y gracias a Dios logramos sambutirnos el otro puchito de güaro, ya que aun nos tocaba tomar dos vuelos más.

El vuelo a Charlotte ni lo sentí, bien fondeado me fuí así que no hay mucho que contar allí, eso sí, ese aeropuerto es uno de los más bonitos en que he estado. Los pasillos estás bordeados por mecedoras blancas para que los viajeros puedan descansar mientras esperan su vuelo. Encontré un sitio cerca de la terminal y logré sentarme con un mi sanguche de jamon ahumado, feo y caro, típico de un aeropuerto.

Llegamos a Memphis cerca de las nueve de la noche donde me esperaba mi abogado y Benjie integrante del equipo y el artífice que nosotros participemos en tan magno evento. De camino al hotel nos pregunta si queremos comer o beber algo y no dudamos en aceptar su oferta. Acabamos en el Blue Monkey, bar donde se reúnen a beber los miembros del equipo. A esas horas ya la mayoría de integrantes del equipo ya se había retirado, sin embargo conocimos a uno de ellos, Justin ,un tipo matado de la risa y pasado de tragos.

Como los gringos son más vivos que uno, el bar estaba topado con las mejores cervezas del mundo, por lo que nos dimos a la tarea de hacer un rally de buenas birrias. Es así como le dimos matacán a una red tire así como la Sunshine Wheat de la New Belgium brewery, excelentes cervezas gringas. De Bélgica aprovechamos en saborear nuevamente la Duvel y la Chimay azul. Yo me aventuré con la Shiner Bock que en realidad me salió el tiro por la culata por lo que para la próxima me fui por lo seguro pidiendo con otra Sunshine Wheat. De comer nos recomendaron unos rollitos de barbacoa de pollo.

Allí fue donde comenzó a entender a lo que nos habías metido en este viaje. Esos rollitos estaban hechos con telas de tacos de arroz vietnamita, rellena de pollo ahumado a la barbacoa y cebollas. Al nomás probarlo sentí la explosión de sabor en mi boca… ese sabor ahumado inconfundible con una salsa barbacoa casera, perfecta y esa cobertura de tela de arroz crujiente que se quiebra en la boca. Impresionante.

Ya con los sapirulazos encima, incluyendo unos shots de a saber que menjurge, agarramos camino al hotel, eran las 12:30 de la madrugada. El día siguiente nos iban a despertar a las 4 de la mañana para ir a lomear todo lo que faltaba para tener listo el local.

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1 comentario:

  1. Harry and Jorge started out the MIM experience at the local watering hole.. and learned really quickly that BBQ internships are no easy task. get in late, drink late, get up early and start working hard at prepping meat,drinking bloody Marys, more work, more meat, heat, lots of fun to be had, and i think they now realize they have to prepare more for next year for the lack of sleep...

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